domingo, 16 de octubre de 2011

ENTRE PIEDRA Y NUBE

Hay un hilo de oro atado entre piedra y nube.

Miro la piedra.
Miro el hilo.
Miro la nube.

Rozo el hilo con las yemas de mis dedos
y el hilo vibra en sol mayor,
y el sol ilumina el hilo
deslumbrándome tanto...
que mis párpados arden como panecillos recién hechos.
Y me llevo las yemas de los dedos a los ojos,
y me cuesta tanto, tanto, soportarlo, 
que agarro la piedra
y la lanzo contra la nube,
y la nube vibra en mi,
y la nube me llueve como un aspersor de gotas finas y doradas
que calman mis párpados enrojecidos.

La piedra cae a mis pies
de forma tan precisa
que yace en el mismo sitio
en el que la encontrara.

Con una pequeña rama escribo en el suelo con letras exageradamente grandes:

NO TOCAR. 
NADA NOS PERTENECE, AUNQUE TODO ESTÉ AHÍ PARA NOSOTROS.

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